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Fashion Week un momento iconique.


Hoy que me siento a redactar el momento tan especial para iconique, me hace sentir de nuevo todas las emociones y sentimientos a flor de piel, me hace recordar todo el recorrido y la aventura que fue; lo retante y divertido y el aprendizaje que toda esta aventura me ha dejado. Creo que sería egoísta al quedarme con este momento solo para mí, así que he decidido compartirlo con ustedes..


Comencemos por el principio.

Desde el momento que supe la noticia, que para empezar, fue una sorpresa; realmente me sentí abrumada y no es porque no crea a iconique capaz, si no por el hecho de estar invitada para una colaboración en uno de los eventos que tanto soñé: Fashion Week. Para la marca, que siendo realista, es relativamente joven, me hizo sentir retada, uno; por el tiempo tan corto para crear y realizar una colección y dos; porque ese “tiempo” siempre me está jugando a tirar de mi paciencia y un tanto de mi paz mental, pero sobre todo sentir una enorme responsabilidad; pues gracias a Daniela Villa que me dio la oportunidad ,siendo ella también una diseñadora emprendedora y con ya grandes logros que decidió creer en iconique y darme una oportunidad o quizás tener fe en mí; fe a larga distancia y sin poder hablar en persona de que sabría interpretar a la perfección su visión de los accesorios que necesitaba para completar el look final de sus diseños y al mismo tiempo saber trasmitir la esencia del artista Pedro Friedeberg, al cual ella misma había elegido como inspiración para su colección.


Para mí fue claro que todo tenía que ir en armonía. Así que desde el minuto uno, que supe de la invitación que Daniela Villa me extendió, comenzaría la incesante e inquietante presión por lograrlo. Como se les decía antes, el tiempo es mi enemigo constante, todos los que nos apasiona el diseño, podemos entender que la parte creativa es algo a lo que debemos poner un dead line, si no, nunca damos por terminado nuestro proceso creativo, en mi caso para esta colección cada una de las piezas irían de la mano del el savoire faire del de los artesanos con los que trabajo y ese siempre ha sido un reto, lograr que las colecciones se logren como fueron concebidas en cada detalle desde que las soñé hasta verlas en mis manos y en tiempo, sobre todo en esta ocasión, que tenía un tiempo récord para lograrlo.

Puedo decir que lo logramos! claro que sufrí los “pequeños detalles” y que aún sigo creyendo que hay cosas que podría mejorar, pero por ahora puedo decir que ¡lo hicimos!, y lo hicimos bien y lo digo así en plural porque ¿qué sería de este sueño sin mi equipo? del que siempre me he sentido apoyada, ellos que logran reaccionar bajo presión cuando los necesito y que en conjunto resolvemos todas las demandas que requiere la marca y sobre todo las exigencias que esta nueva experiencia nos llevaría.

Hablando de experiencias, son tantas con las que me quedo, nuevas cosas que me debo replantear, escenarios nuevos que re aprender ¿y por qué no? puedo reconocer que son estas cosas las que van alimentando la esencia de la marca, pero sobre todo, creo que debo resaltar que son las experiencias personales las que me enriquecen y me dejan con retos nuevos; sensaciones diferentes llenas de satisfacción y logros que definitivamente son lo que alimentan mi pasión por el diseño.

Me quedo ¡feliz! y sobre todo con el recuerdo de esta colección de piezas por las que tanto trabajamos, perfectamente acompañadas en una composición única con la música, los diseños de Daniela Villa, el lugar, las luces y sin lugar a dudas:

¡Amo lo que hago!




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